El viernes pasado, miembros de UTA cortaron el paso de los tres puentes que conectan el Este de Tucumán con nuestra ciudad, mediante piquetes. Obviamente, esto perjudicó sobremanera a mucha gente. La policía allí presente no hacía nada para auxiliar a los perjudicados, entre los que había trabajadores de la salud que debían atender a sus pacientes. Los policías procuraban que no haya desmanes y sugerían a los perjudicados que les pidan permiso a los piqueteros para pasar, quienes, con su falta de respeto por los demás y su fanatismo por el fútbol, no solo les impidieron continuar con su viaje, sino que, para indignación de todos, permitieron el paso del equipo de Atlético. Sabemos que los reclamos de los piqueteros solamente pueden ser satisfechos por las autoridades competentes y no por el ciudadano común. Hacer lo que hicieron lleva implícita la idea de perjudicar a terceros para llamar la atención de las autoridades y que solucionen sus problemas. En síntesis, tenemos: 1) Gente que reclama y no se pone de acuerdo con sus autoridades. 2) Consecuencia, piquete para fastidiar a terceros que nada pueden hacer al respecto. 3) Policía que lo único que garantiza es que el piquete se realice con éxito, impidiendo cualquier reacción de los afectados. Todo este andamiaje de cosas se soporta en la siguiente premisa: “Hacer el piquete y perjudicar al ciudadano común porque es el más débil y nadie lo protege. Ahora sí, mis preguntas para las autoridades de Tucumán: a) ¿Por qué la policía no tomó inmediatas medidas para que al menos un puente quede habilitado? b) ¿Cuántas veces más ocurrirán estos atropellos contra los tucumanos? c) ¿Qué harán cuando el hartazgo gane la voluntad del ciudadano y éste decida reaccionar? ¿La policía entonces intervendrá? Les pregunto esto porque creo que no es conveniente abusar de la paciencia de nuestros semejantes.
Ana Jadur
Pasaje Agustín Maza 541
San Miguel de Tucumán